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Dioses Hawaianos de los Mitos y Leyendas

Ésta es sólo una lista parcial de los muchos Dioses hawaianos. Las islas están llenas de historias y de patrimonio. Muchos locales siguen creyendo en su existencia. Los Dioses siguen siendo respetados y reverenciados por muchos habitantes de Hawaii.

Kane: Padre de las criaturas vivientes. Kane es identificado con el sol, el agua fresca y el bosque.

Ku: Dios de la guerra. En tiempos antiguos se practicaban sacrificios humanos para este Dios.

Kaneloa: Soberano de la tierra de los espíritus ausentes.

Lono: Dios del crecimiento, de la lluvia, de la paz, del deporte y de las cosechas.

Pele: Diosa de los volcanes (volcanoes).

Hina: Diosa del trabajo femenino.

Laka: Diosa del hula (Hula).

Kuula: Dios de los pescadores.

Papa: Diosa de la fertilidad.

Kanaloa: Dios de la muerte, la oscuridad y el océano.

Poliahu: Diosa de la nieve del Mauna Kea. Rival de Pele






 la historia de Pele, la diosa del fuego:

Cuenta la leyenda que Pele nació de Kāne y de Haumea. Esta diosa, descrita como “Aquella que da forma a las tierras sagradas” es la señora de los volcanes, la maestra del fuego.

La gran diosa de los volcanes, Pele

La gran diosa de los volcanes, Pele

Así pues la diosa fue de las primeras en visitar Hawai, perseguida por su hermana mayor Na-maka-o-kana’i, quien estaba muy enfadada con ella porque había seducido a su marido. En primer lugar, Pele llego a Kaua’i. Pero cada vez que intentaba cavar un foso para construirse un hogar, llegaba su hermana, la diosa del agua y de los mares y se los inundaba. Así que Pele fue viajando por las diversas islas hasta que llegó a Mauna Loa, que está considerada la montalla más alta de la tierra si la mides desde su base en fondo del océano. Ni siquiera su hermana, la impacable diosa de los mares, pudo llegar hasta allí así que decidió instalarse.

Entonces invitó a sus hermanos y consagró colinas a su nombre. Destaca la montaña de Kilauea, que fue consagrada a su hermanito Ka-moho-ali’i, el rey de los tiburones y el guardían de la calabaza que contenía el agua de la vida, que le daba el poder de revivir a los muertos. De entre todas las hermanas, Pele favoreció a su hermana pequeña Hi’iaka, que era su favorita. Se dice que Hi’iaka nació de un huevo que Pele incubó manteniéndolo debajo de su axila mientras viajaba en canoa hacia Hawai.

Mientras vagaba por la isla en forma de espíritu, Pele se manifestó con la forma de una actractiva y joven mujer y rápidamente se enamoró de un apuesto joven llamado Lohi’au. Permanecieron juntos varios días pero su espíritu debía volver a su cuerpo durmiente así que volvió y cuando despertó le pidíó a Hi’iaka que convenciera a Lohi’au para ir hacia ella. Las hermanas intercambiaron promesas: Hi’iaka prometió no seducir a Lohi’au en caso de resultarle atractivo y en cambio Pele mantendría alejada la lava del bosquecillo de árboles ohi’a donde Hi’iaka acostumbraba a bailar con su amiga humana Hopoe (que le enseñó todo sobre el hula).

Entonces Hi’iaka descubrió que Lohi’au había muerto de pena al haberse marchado Pele, pero pudo restablecer su espíritu en su cuerpo y le devolvió a la vida. De inmediato se pusieron en marcha hacia donde se encontraba Pele, pero ésta, celosa y sospechando una infidelidad, entró en cólera. Habían pasado 40 días desde que Hi’iaka se había ido así que Pele se sintió traicionada y lanzó una corriente de lava hacia el bosquecillo de Hopoe, consiguiendo matarla a ella también. Cuando Hi’iaka contempló que todo se había quemado y a su amiga enterrada en lava se lanzó a los brazos de Lohi’au como venganza. Pele lanzó otra oleada de lava, que mató a su amante, pero no a la diosa (pues no puede ser destruida).

 

La maldición de Pele

Islas de Fuego

"El cielo a descendido, los mares turbulentos parecen el infierno, el océano se agita, la lava surge del Kilauea, olas de fuego cubren la tierra, Pele esta furiosa" (antiguo canto hawaiano a Pele).

Un volcán activo es una fuerza natural tan misteriosa, tan impredecible, que los científicos sólo pueden ofrecer pocas claves acerca de por qué o cuándo vendrá la próxima erupción. Pero en la violencia de un volcán, aparentemente sin sentido, los hawaianos han encontrado un profundo significado; ellos creen que el volcán es su diosa suprema, Pele, quien arroja su destructiva lava para aniquilar a todo aquel que la desobedezca.

En 1990 Pele arrojó la más devastadora erupción en la historia del volcán Kilauea con una pavorosa furia que destruyó el pueblo de Kalapana, en la costa sur-oriental de Hawai. Más de 100 casas, iglesias, escuelas y parques fueron arrasados por un ardiente río de lava como prueba de la ira de esta diosa. Cuando el humo se dispersó, se descubrió que la lava había exceptuado milagrosamente de la devastación a una sola casa, fue esta una coincidencia o un acto de intervención divina ya que la casa pertenecía a un devoto adorador de Pele.

Para muchos hawaianos este extraño incidente fue prueba de la maldición de Pele y de su poder para proteger y destruir. ¿Cómo comenzó la creencia en esta maldición y por qué ésta continúa infundiendo temor en el corazón de los hawaianos? Su origen se pierde al igual que el de su pueblo en un océano de tiempo tan vasto como el del Pacífico.

Los científicos piensan que los primeros pobladores de las islas Hawai se establecieron hacia el año 350 de la Era Cristiana, la forma cómo descubrieron las islas permanece en el misterio porque, increíblemente, el grupo de ocho islas existen en total aislamiento a más de 2000 millas del continente más cercano y 2500 millas de la isla habitada más cercana. La travesía de los primeros pobladores habría requerido de extraordinarias destrezas de navegación, una odisea en el Pacífico que habría sido una de las grandes epopeyas de la exploración.

Los científicos piensan que estos navegantes podrían haber construido enormes veleros para recorrer las grandes distancias hasta las islas Hawai. Cientos de años antes de Colón estos intrépidos marinos ya estaban cruzando el Pacífico Sur en veleros que alcanzaban una longitud de 30 metros, tan grandes como las propias naves de Colón. Estas naves hawaianas podían transportar hasta 80 personas con alimentos y otros víveres en viajes de más de 2000 millas. Cuando estos primeros pobladores finalmente encontraron las islas Hawai, hacia el 350 d. C., lo que pisaron fue un mundo primitivo posiblemente más cercano al paraíso que cualquier otro que halla sido descubierto sobre la tierra.

Los hawaianos pronto poblaron sus dominios con una extraordinaria serie de dioses y diosas, deidades que estaban presentes en cada faceta de la naturaleza. Los primeros hawaianos armaron una enorme galaxia de más de 40.000 dioses, probablemente más que cualquier otro pueblo en el mundo y creían que ellos mismos eran descendientes de los grandes dioses.

De acuerdo a una leyenda hawaiana la diosa Pele fue una de las primeras deidades en habitar las islas; su llegada se produjo poco después de la de los primeros pobladores. Ella era una diosa celosa y apasionada quien parecía reflejar la sensualidad de los primeros hawaianos, una cultura que practicaba la poligamia y en la que hombres y mujeres llevaban una vida muy promiscua. Sin embargo, esta primitiva sociedad era dominada por el hombre y regida por un estricto código moral con severos tabúes que ayudaban a los hawaianos a evitar la ira de Pele y de los otros miles de vengativos dioses.

Muchos tabúes reprimían severamente la vida de las mujeres, a éstas les estaba prohibido cazar, tomar las comidas junto a los hombres y hasta cocinar sus propios alimentos por temor a que los contaminaran. Pero lo más extraño era que, en esta sociedad donde las mujeres eran dominadas por los hombres, la deidad más poderosa era la diosa Pele.

¿Cuándo se dio a conocer Pele a los hawaianos? ¿Es posible que se halla producido una erupción cataclísmica poco después de que los primeros pobladores pisaran las islas? Los científicos creen que en el mismo momento en que los primeros pobladores arribaron a Hawai, hacia 350 d. C., Pele estaba en su período de mayor actividad ¿Fue ésta mera coincidencia o estaba la diosa estableciendo su poder espiritual sobre las creencias de los hawaianos? Al tiempo que la población crecía también lo hacía el hechizo de Pele sobre aquellos que la adoraban. Para los creyentes el acto supremo de devoción era ascender la falda del volcán para rendir tributo a la diosa.


 

LEYENDA DE POLIAHU
 

Dentro de la mitología hawaiana encontramos 4 diosas de la nieve que gobernaban en las montañas del norte de Kilauea. Vestían con mantos de nieve que podían intercambiar por prendas que emitían rayos de sol dorados. Cubrían las montañas de espesa nieve, que se derretía cuando bajaban a los valles camino del mar. Así eran Lilinoe, Waiau, Kahoupokane y Poliahu, aunque la más bella y encantadora era ésta última. Además era inteligente, astuta, elegante y aventurera.

En una ocasión, el jefe “ali’i” Aiwohikupua de Kauai se encontraba por la zona y cuando vio a la bella Poliahu se quedó prendado de ella. La diosa le pidió que se acercara y él se quedó tan ensimismado que le pidió que se casara con él y ella aceptó la propuesta en el acto. Aiwohikupua regresó a Kauai y organizó un grupo de músicos, amigos y familiares para que lo acompañaran al enlace con Poliahu.

Por su lado, Poliahu y las demás doncellas de la nieve bajaron a la playa para dar la bienvenida a la gente de Aiwohikupua que llegaba en canoas. Pero a medida que las diosas se acercaban, los visitantes iban sintiendo cada vez más frío así que las doncellas cambiaron sus mantos y con los rayos de sol proporcionaban calor a sus huéspedes. Celebraron el evento durante varios días y entonces Poliahu se fue con Aiwohikupua a Kauai para continuar los preparativos.

Poliahu, diosa de las montañas nevadas

Poliahu, diosa de las montañas nevadas

Pero fue entonces cuando comenzó todo. En el momento culminante de la fiesta apareció una reina de Maui, se presentó ante la pareja y reveló que Aiwohikupua se había comprometido anteriormente a casarse con ella. El gran jefe confesó que era verdad y Poliahu estalló en cólera y le abandonó.

Sin embargo, Aiwohikupua y la reina de Maui se reconciliaron con ayuda de unos amigos y prepararon el enlace matrimonial. Lo que no se esperaban era que Poliahu iba a tomar represalias. El día esperado la reina se retorció de frío, sentía que se le helaban hasta los huesos. Aiwohikupua le dijo que Poliahu le debía haber puesto un manto de nieve alrededor y le recomendó que se pusiera junto al fuego para calentarse. La reina hizo lo que le mandó y en efecto, el frío desapareció. Pero poco le duró el alivio, ya que enseguida sintió un calor atroz e insoportable. La ira de Poliahu se extendía para vengarse de la pareja que le había engañado. Así que la reina, asustada, abandonó a Aiwohikupua y regresó a su hogar.

Entonces el frío alcanzó al gran jefe y a sus amigos. Hicieron acopio de abrigos y mantas y se pusieron todos juntos para darse calor junto al fuego pero el helor no les abandonaba. Mientras los hombres se congelaban, las diosas aparecieron frente a ellos para que admiraran su belleza etérea una vez más antes de marcharse de allí para no regresar.



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